miércoles, 16 de abril de 2008

Sin hacer distinciones. Se vive mejor

Si no haces ninguna discriminación entre burdo y sutil no te tentarán el prejuicio y la opinión. La mente se ocupa de dividir, la conciencia de tu existir. (Abel Desestress) SI NO HACES NINGUNA DISTINCIÓN entre burdo y sutil, entre bueno y malo, hermoso y feo, esto y aquello; si no haces ninguna distinción, si no discriminas, simplemente aceptas el todo como es. No pones tu mente en ello, no te vuelves un juez. Simplemente dices: «Así es». La espina está ahí, tú dices: «Así es». La rosa está ahí, tú dices: «Así es». Un santo está ahí, tú dices: «Así es». Un pecador está ahí, tú dices: «Así es». Vivir en el Gran Camino no es ni fácil ni difícil, pero aquellos que tienen una visión limitada son miedosos e indecisos: cuanto más se apresuran, más lentos van, y el apego no tiene límites; estar apegado, aunque sea a la idea de la iluminación, es desviarse. Deja que las cosas sean a su manera y no habrá ni ir ni venir. Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza) y andarás libre y tranquilo. Cuando el pensamiento está cautivo, la verdad se oculta, pues todo es oscuro y confuso, y la gravosa práctica de juzgar trae consigo irritación y hastío. ¿Qué beneficio se puede sacar de las distinciones y las separaciones? Si deseas ir por el Camino único, no desprecies ni siquiera el mundo de los sentidos y las ideas. En realidad, aceptarlo plenamente es idéntico a la verdadera Iluminación. El hombre sabio no persigue ninguna meta, pero el tonto se encadena a sí mismo. Hay un Dharma, una verdad, una ley, no varias; las distinciones surgen por las tenaces necesidades del ignorante. Buscar la Mente con la mente discriminatoria es el mayor de los errores. Osho