sábado, 3 de octubre de 2009

Atencion Uruguay; El invento que mató al inventor

Tengo un amigo que siempre ofrecía su casa para organizar los asados del grupo de amigos. En muchas oportunidades su padre se prendía a las rondas y charlábamos largo de todos los asuntos imaginables, entre los cuales, obviamente, estaba la política.

El hombre era colorado y siempre repetía una idea que tenía:

“En pocos años voy a llegar a ser Presidente de la República, pero electo a través del Frente Amplio”.

Cuando todos pensábamos que se había tomado una cervecita de más, nos explicaba:

“Voy a usar sus medios y su estructura para poder acceder al poder y una vez que lo haya hecho, me rajo del Frente Amplio y gobierno por las mías”.

Con el correr de los años me dí cuenta que la “idea” no era tan original, dado que desde 1989 existía un grupo de personas que se había propuesto exactamente lo mismo. Ese grupo de personas eran los integrantes del MLN-T.

El Frente Amplio, que no es un “Partido”, sino una coalición de partidos, era la herramienta ideal para los tupamaros, dado que les permitía “asociarse” a esta gran “sociedad anónima” manteniendo su perfil y en caso de ser exitosos poder aprovecharse de toda la estructura como socios mayoritarios.

El 20 de mayo de 1989 el Frente Amplio resolvió aceptar a este nuevo accionista, ahora denominado MPP.

Me puedo imaginar las conversaciones entre los frenteamplistas de toda la vida, como Gargano, Astori, Seregni, etc., comentando: “dejemos entrar a estos muchachos, que con los antecedentes que tienen no pueden ir muy lejos, pero seguramente nos aportarán 20 o 30 mil votos”.

La historia mostraría que los “inventores” estaban muy equivocados: los tupamaros obtuvieron 42.000 votos en las elecciones de 1989, 44.000 en las de 1994, 120.000 en las de 1999 y nada más y nada menos que 328.000 en las elecciones de 2004, llegando a ser por primera vez el accionista mayoritario de esta S.A. con el 29% de los votos del Frente Amplio.

En las elecciones internas celebradas meses atrás, el Senador Mujica y el Senador Astori pelearon por la “presidencia del directorio” y el resultado fue aplastante a favor de Mujica, quien desde entonces es el candidato del Frente Amplio.

Hoy los frenteamplistas de toda la vida (los que a diario trato en mi trabajo o en el barrio), que nada tuvieron que ver con los tupamaros, que son seguidores del pensamiento de Frugoni, de Arismendi, de Seregni y de Michelini, encuentran en sus manos una lista con la que tienen que votar para presidir al País a un ciudadano al que no quieren, con el que están en desacuerdo, de cuyo pasado se avergüenzan y de cuyo futuro temen.

por Oscar Caviglia

“Un hombre que guía a su pueblo con una arma en la mano, jamás podrá llevar buenos resultados a nadie” (Abel Desestress)