jueves, 27 de agosto de 2009

“No explores el conocimiento, busca entender el misterio, ahí está la esencia de la sabiduría” (Abel Desestress)

Un ciempiés camina con cien patas. Una rana, que era un filósofo, vio al ciempiés, lo observó y empezó a preocuparse. Con lo difícil que ya resulta caminar con cuatro patas, y ese ciempiés lo hacía con cien: ¡es un milagro! ¿Cómo decidirá el ciempiés qué pata mover antes y cuál después, y cuál después de ésta? ¡Y así hasta cien! Así que la rana paró al ciempiés y le hizo una pregunta:

-Soy un filósofo y tú me dejas pasmado. Eso me ha provocado un problema que no puedo resolver. ¿Cómo caminas? ¿Cómo te las arreglas? ¡Parece algo imposible!

El ciempiés dijo:

-He andado toda mi vida pero nunca he pensado en ello. Ahora que lo dices, me lo pensaré y ya te contestaré.

El pensamiento entró por primera vez en la conciencia del ciempiés. En realidad, la rana tenía razón: ¿qué pierna tenía que moverse primero? El ciempiés se quedó allí durante unos cuantos minutos, sin poder moverse, trastabiló y cayó. Y le dijo a la rana:

-Por favor, no le hagas esa pregunta a ningún otro ciempiés. He caminado toda mi vida y nunca había sido un problema, y ahora me has matado. No puedo moverme. ¡Y tengo que mover cien paras! ¿Cómo me las arreglaré?

La vida se mueve realizando un círculo perfecto… la vida se mueve de forma perfecta, no hay ningún problema.