domingo, 9 de agosto de 2009

Prueban que una fábula de Esopo sobre el cuervo es real

Desde la gallina de los huevos de oro hasta la carrera entre la liebre y la tortuga, las fábulas de Esopo son famosas por enseñar lecciones morales con alegorías. Pero un nuevo estudio dice que por lo menos una de ellas puede haber tenido sustento en la realidad. Es la fábula del cuervo sediento. El pájaro llega a una jarra en la que el nivel del agua es demasiado bajo como para alcanzarla y deja caer piedras en su interior para elevarla. La moraleja insinúa que la necesidad es la madre de la invención. Ahora, un grupo científicos informa que los grajos, parientes cercanos de los cuervos, usaron la misma estrategia para hacer subir un gusano flotante en un tubo con agua. Los resultados de las pruebas fueron publicadas en la revista Current Biology. Se ha comprobado que los grajos, al igual que los cuervos, han usado herramientas en experimentos previos. Christopher Bird, de la Universidad de Cambridge, llevó adelante este estudio y observó que estas aves usaron espontáneamente el recurso de dejar caer las piedras en el tubo. Aprendieron rápidamente que las piedras más grandes son más efectivas. Alex Taylor y Russell Gray, de la Universidad de Auckland notaron que, en un experimento anterior, los mismos grajos habían dejado caer una sola piedra para conseguir su alimento. Pero el informe de Bird destaca que ahora lanzaron varias piedras para alcanzar al gusano y aseguran que el cuervo de Esopo pudo haber sido un grajo: a los dos se les llamaba cuervos en la antigüedad.

“Ser simple suele ser lo complicado” (Abel Desestress)